El Departament de Religió i Moral Catòlica de l'IES Dr. Lluís Simarro us dóna la benvinguda al nostre espai docent.
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ROBERTO VEGA. CONCIERTO

 

Se podrán adquirir CD’s a la entrada.

Puedes acercarte a su página web si lo deseas, para conocerle mejor http://www.robertovega.net/

Si participas en la actividad no dudes en traer algunas fotos del evento,

y entre ellas alguna en la que aparezcas.

Te habrás ganado un positivo.

PERSONAJE

ACTIVIDAD DE APLICACIÓN

4º Firmas Autorreferentes

T: 8 “UN PROYECTO COMÚN”

ACTIVIDADES DE APLICACIÓN

1º T 8 Conceptos y Valores de los que siguen a Jesús

1º T 8 Valores de Jesús

 

T: 7 “EL PROYECTO DE SER PERSONA”

ACTIVIDADES DE APLICACIÓN

1º T 7 La historia de Javi

1º T 7 Quién soy. Rasgos personales

1º T 7 La novela de mi vida

DOMINGO DE PASCUA

Jn 20, 1-9

Al final de nuestro viaje hay otro viaje: el de la vida eterna.

Jesucristo nos invita a creer en esto al final de nuestro viaje.

En la mañana de Pascua, no hay nada que ver

(¡un sepulcro vacío!); ¡sólo hay una palabra que creer!

Entonces ¿un viaje que se termina

o un camino de vida que comienza?

 

¡ALELEUYA, es un grito de alegría!

¡ALELUYA, es el día de la luz!

Jesús vive, ha resucitado.

ALELUYA, que todo se ponga a cantar,

que la fiesta invada nuestras casas y nuestros corazones.

¡Viva Dios que nos abre un camino nuevo!

Que la fiesta sea grande en nuestras casas,

que resuene en todo nuestro barrio,

que sea alegre, viva, luminosa.

SÁBADO SANTO

 

ÉSTE ES EL TIEMPO DELA ESPERA.

ESPERAR, ES TENER ESPERANZA.

ESPERAR, ES CONFIAR.

ESPERAR, ES EL INSTANTE DE SILENCIO QUE PRECEDE A UNA SINFONÍA.

ESPERAR, ES CREER QUE VA AMANCER, AUNQUE TODAVIA SEA DE NOCHE.

ESPERAR, ES CONTENER UN POCOLA RESPIRACIÓNANTES DE INSPIRAR UNA BOCANADA DE AIRE PURO.

ESPERAR ES CREER EN EL OTRO.

ESPERAR ES CREER QUELA VIDA VAA MANIFESTARSE.

Yo espero y mi corazón está lleno de confianza.

VIERNES SANTO

Jn 18, 1-19,42

En la tele nos acostumbramos a presenciar escenas tremendas de sufrimientos, de catástrofes sin inmutarnos ¡podemos llegar a hacernos insensibles! Jesús murió en la cruz: era un suplicio terrible, al que se sumaban las burlas de unos, la indiferencia de otros. ¡Pero una palabra de odio en su boca! Relee el texto y observa lo que hacen y dicen los personajes.

Seguir a Jesús nos lleva a elegir: ¿somos de los que hacemos sufrir a otros por nuestros gestos y palabras, nuestras burlas, nuestra grosería, nuestro egoísmo, nuestra cobardía?

¿Qué camino nos invita a seguir Jesús?

 Jesús, camino hacia Dios,

Jesús, camino de los hombres,

¿tu viaje se detendrá ante la cruz?

Jesús crucificado, desde la cruz,

perdonas a quienes

te traicionan y humillan.

Por este Amor total

transformas el sufrimiento

en victoria de la VIDA.

Al morir en la cruz,

lo renuevas todo.

Jesús, ¡Tú nos abres un camino nuevo!

Jesús, ¡Tú eres el nuevo camino!

Tú eres el Amor que salva,

el Amor que hace nacer,

el Amor que da la vida eterna.

Desde la cruz el Amor enciende la VIDA.

Tú eres el camino abierto para siempre…

JUEVES SANTO

Jn 13, 1-15

Decididamente Jesús no deja de sorprendernos. Cuesta a veces entender algunos de sus gestos. Sobre todo cuando hoy estos gestos no quieren decir exactamente lo mismo. Parece un enigma. De hecho, para descubrir su sentido, basta decir que Jesús no obra sino por amor.

¡Y así no le falla nunca! Mírale, se pone de rodillas, Él, el Señor. Quiere hacerse pequeño y servir, hacer un gesto de acogida lleno de humildad. Te imaginas cómo al caminar, en tiempos de Jesús, en seguida se manchaban los pies de polvo y sudor. Se comprende, pues, cuánto se agradecía un poco de agua en los pies al llegar.

Era un gesto de limpieza, pero también de acogida y delicadeza. Mira de nuevo a Jesús nos muestra una forma concreta de ponerse al servicio de los hermanos.

Te veo, Jesús, realizar

gestos de ternura y de servicio.

Te contemplo y aprendo

a servir a Dios

y a servir a los hombres.

 

Te escucho, Jesús:

te vuelves al Padre,

después bendices el pan y el vino

y lo compartes con los hombres.

 

Te escucho y deseo

convertirme yo también

en pan y vino para  los demás.

 

Tengo hambre, Jesús,

de conocerte mejor,

de rezar mejor,

de unirme más a ti.

DOMINGO DE RAMOS

Mc 11, 1-10

 -Jesús hace su entrada en un asno, un animal familiar, pero una cabalgadura demasiado extraña para llevar a un rey. ¿Esto nos ayuda a comprender mejor de qué se clase de rey se trata aquí? Jesús no es u n rey tiránico, que impone su poder por la fuera y las armas. Es justo todo lo contrario. Jesús es un rey pacífico, liberador; su único poder es el del amor. ¿Cómo podemos acogerlo nosotros? Ciertamente no nos quitaremos la ropa para alfombrarle el camino. Pero ¿de qué aceptamos despojarnos a su paso?

Y he aquí que has llegado

a Jerusalén.

Franqueas el umbral,

entras en esta ciudad

como entras en la renuncia

de tu vida.

 

¡Hosanna! Bendito seas Tú,

que vienes en nombre de Dios.

Bendito seas por el amor

que das sin medida.

 

Bendito seas por tus pasos

hacia nosotros,

pasos de justicia, de luz,

de perdón y de verdad.

 

El camino que abres, Jesús,

es un camino estrecho escarpado,

 peligroso.

 

El camino que abres,

nos habla del amor inmenso

del Padre.

 

¡Y he aquí que has llegado

a Jerusalén!

Franqueas la puerta

y la dejas abierta.

 

¡Y he aquí que has llegado

a Jerusalén!

Franqueas la puerta

y nos ofreces tu amor.

SEMANA SANTA

 

6.- JERUSALÉN.

Mandamiento principal – Mc. 12, 28-34

Lavatorio de los pies- Jn. 13, 1-20

Institución de la Eucaristía – Mc. 14, 22-25

Canción:

“Ven a celebrar”

“La voz del Padre”, Tierra de bendición

“El amor”, Tierra de bendición

JESÚS LAVANDO LOS PIES A LOS DOCE

Es el resumen final de Juan: “Yo para esto he venido al mundo”. Me parece muy importante el hecho de que el cuarto evangelio omita el relato del pan y el vino y sitúe en el lugar que le correspondería el del lavatorio de los pies.

Nos sirve para comprender mejor las intenciones de este evangelista: ya están narrados y divulgados, desde hace quizá treinta años, los hechos y dichos de Jesús. El cuarto evangelista pretende insistir en lo más significativo, dar más sentido e interpretar teológicamente lo que ya saben los cristianos. En el caso del lavatorio de los pies, da el sentido último de la eucaristía: ponerse a los pies de todos, ofrecerse, integralmente, para ser pan para todos.

Celebramos el estilo de Jesús, el estilo de Dios, su sueño, su proyecto. El grano de trigo, la siembra y la cosecha, Dios-pan, los granos de uva, Dios-vino, la comida fraterna, la gratuidad, la muerte del hambre, la fraternidad universal.

(Si al acercarte al altar te acuerdas de que alguien tiene algo contra ti, deja tu ofrenda ante el altar y vete primero a reconciliarte con tu hermano. Millones de hermanos no tienen pan; yo, sí, de sobra. Mis hermanos tienen algo contra mi: ¿puedo comulgar?)

Es la cena de la incomprensión, los codazos por los primeros puestos, la noche de Jesús lavando los pies. Es la noche de la traición. Comer su pan y venderle. Es la noche de la contemplación de Jesús aterrado en Getsemaní. Es la noche de la negación de Pedro y la huida de los discípulos. Es la noche en que todos se ríen de Jesús, y Jesús calla.

Comulgar con Jesús. Dejar el pan expuesto para contemplarlo en largos ratos de oración.

José Enrique Galarreta

NO PERDER LA IDENTIDAD

Jesús se está despidiendo de sus discípulos. Dentro de muy poco, ya no lo tendrán con ellos. Jesús les habla con ternura especial: «Hijitos míos, me queda poco de estar con vosotros». La comunidad es pequeña y frágil. Acaba de nacer. Los discípulos son como niños pequeños. ¿Qué será de ellos si se quedan sin el Maestro?

Jesús les hace un regalo: «Os doy un mandato nuevo: que os améis unos a otros como yo os he amado». Si se quieren mutuamente con el amor con que Jesús los ha querido, no dejarán de sentirlo vivo en medio de ellos. El amor que han recibido de Jesús seguirá difundiéndose entre los suyos.

Por eso, Jesús añade: «La señal por la que conocerán todos que sois discípulos míos será que os amáis unos a otros». Lo que permitirá descubrir que una comunidad que se dice cristiana es realmente de Jesús, no será la confesión de una doctrina, ni la observancia de unos ritos, ni el cumplimiento de una disciplina, sino el amor vivido con el espíritu de Jesús. En ese amor está su identidad.

Vivimos en una sociedad donde se ha ido imponiendo la “cultura del intercambio”. Las personas se intercambian objetos, servicios y prestaciones. Con frecuencia, se intercambian además sentimientos, cuerpos y hasta amistad. Eric Fromm llegó a decir que “el amor es un fenómeno marginal en la sociedad contemporánea”. La gente capaz de amar es una excepción.

Probablemente sea un análisis excesivamente pesimista, pero lo cierto es que, para vivir hoy el amor cristiano, es necesario resistirse a la atmósfera que envuelve a la sociedad actual. No es posible vivir un amor inspirado por Jesús sin distanciarse del estilo de relaciones e intercambios interesados que predomina con frecuencia entre nosotros.

Si la Iglesia “se está diluyendo” en medio de la sociedad contemporánea no es sólo por la crisis profunda de las instituciones religiosas. En el caso del cristianismo es, también, porque muchas veces no es fácil ver en nuestras comunidades discípulos y discípulas de Jesús que se distingan por su capacidad de amar como amaba él. Nos falta el distintivo cristiano.

Los cristianos hemos hablado mucho del amor. Sin embargo, no siempre hemos acertado o nos hemos atrevido a darle su verdadero contenido a partir del espíritu y de las actitudes concretas de Jesús. Nos falta aprender que él vivió el amor como un comportamiento activo y creador que lo llevaba a una actitud de servicio y de lucha contra todo lo que deshumaniza y hace sufrir el ser humano.

José Antonio Pagola